Aprende a afrontar las principales emociones negativas

 

emociones

Las emociones, tanto las positivas como las negativas, son reacciones psicofisiológicas que todos experimentamos ante determinadas circunstancias, ayudándonos a adaptarnos al entorno. De esta forma, por ejemplo, ante un peligro real, tenemos miedo y nos alejamos de dicho peligro. En otras circunstancias, como cuando fallece un ser querido, tus emociones son de tristeza y esto ayuda a que las personas de tu alrededor se muestren compasivas y empáticas contigo. Por lo tanto, se trata de reacciones emocionales normales y adaptativas, que consiguen que te adaptes al entorno y que muestres tus sentimientos a los demás.

Para Psicólogos expertos en Ansiedad en Málaga, la otra cara de la moneda sucede cuando algunas emociones negativas se producen sin un desencadenante claro ni una función concreta o se mantienen durante más tiempo del necesario.

En este artículo se desvelarán algunas claves para combatir las emociones negativas.

Las 5 emociones negativas principales

Fobia

La clase de miedo que surge en la fobia no está condicionado a un peligro real. En este caso, para superar la fobia sería importante intervenir en dos ámbitos importantes: los pensamientos y las conductas de evitación.

Todas las fobias tienen en común que los pensamientos suelen ser catastróficos, exagerados y con un fundamento erróneo. Para superar la fobia es necesario hacer frente a dichos pensamientos ilógicos, plantearse que pueden ser desmesurados y buscar explicaciones alternativas. Además, ante las conductas de evitación sería necesario contrarrestarlas con la exposición gradual a los estímulos que generan ese miedo irracional para lograr la habituación y la normalización.

Ansiedad

Ante la ansiedad el cuerpo responde con nerviosismo, miedo a la incertidumbre, una serie de síntomas físicos, etc. En la mayoría de las situaciones, la ansiedad dificulta el rendimiento o desempeño de las tareas de la vida diaria. Tras la ansiedad se esconde un gran componente cognitivo, por lo que se requerirá un nuevo aprendizaje para darle un significado diferente a los acontecimientos.

Ira o agresividad

La ira es una emoción que surge por numerosos motivos, como cuando vemos amenazada nuestra libertad, cuando nos sentimos ofendidos, etc. Se producen múltiples cambios fisiológicos en nuestro cuerpo, como enrojecimiento facial, aceleración del ritmo cardíaco, sudoración, tensión de los músculos, entre otros.

Para controlar la agresividad es probable que en los primeros momentos se deba distanciar física y mentalmente de la persona o situación que ha provocado esta emoción, puesto que otra característica común es que la persona se pueda sentir abrumada y no pensar con claridad. Sería necesario retirarse a un lugar en el que pode gestionar esta emoción tan intensa, tomarse unos minutos para respirar profundamente para que la frecuencia cardiaca retome niveles normales. Una vez se logre algo de calma sería importante reflexionar sobre la situación concreta y sobre aquello que puedes hacer para solucionar el problema sin recurrir a los extremos de la violencia.

Tristeza

La tristeza es una emoción negativa que cumple una función adaptativa muy importante pero cuando esta emoción se convierte en un sentimiento generalizado, se debe considerar actuar para combatirla; existen algunas actitudes que pueden llevarse a cabo para ello, como por ejemplo planear actividades para mantenerse ocupado/a para evitar el aislamiento y desenfocar los pensamientos del ámbito negativo. Por otra parte, hablar de aquello que mantiene a la persona triste mejorará la gestión de las propias emociones. Si durante este proceso se sienten ganas de llorar, no se debe evitar hacerlo ya que el llanto supondrá un desahogo que liberará la tensión, pudiendo mostrarse más abierto a nuevas ideas tras dicho desahogo. Además de todo ello, otro aspecto importante para combatir la tristeza sería buscar la parte positiva de lo sucedido, si no han ocurrido aún, valorar los que puedan ocurrir en un futuro próximo.

Culpa

La culpa es otra emoción negativa que genera un malestar muy elevado en las personas que la sufren y hacen que se sientan mal consigo mismas. Para combatir dicha emoción, se pueden plantear algunos cambios, en función de la situación en concreto. Por ejemplo, hablar con la persona a la que se haya herido, corregir el error en la medida de lo posible, aprender de los errores para no volverlos a cometer en un futuro ante situaciones similares.

Por otra parte, la emoción de la culpa suele aparecer con carácter rumiativo, es decir que se repite con bastante asiduidad teniendo la impresión de que aparecen dichos pensamientos casi de forma automática sin poder hacer nada para controlar su aparición. Si este es el caso, se debe actuar afrontando dichos pensamientos con otros que contrasten ese contenido y que se ajusten de un modo más preciso a la realidad, valorando la situación en su conjunto e intentando restar importancia a los hechos ya que es probable que no sean tan graves como la persona los esté experimentando. 

 

Si deseas conocer más información acerca de cómo afrontar las emociones negativas, el equipo de especialistas de Psicólogos Ansiedad Málaga te ofrecerá  mediante la terapia psicológica la ayuda necesaria para que puedas implementar lo aprendido en tu vida cotidiana.

 

 

María José Polo Carrillo

Psicóloga colaboradora de Psicólogos Ansiedad Málaga

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